La B es como un restaurante de carretera con menú del día donde no valen las florituras y donde los platos son simples y contundentes. Nada de sorpresas ni planteamientos tácticos raros.
El Real Murcia ganó en Talavera aplicando el menú del día. Se repuso a la maldición de los ex que supuso el gol de Pablo Aguilera en los entrantes y supo reaccionar bien con el primero de Josema y con el segundo de Curto de penalti después de la reanudación para matar el partido en los postres.
Adrián Hernández hizo cambios en el menú y optó por la experiencia, por el sota, caballo y rey, por la ensalada, el plato combinado y el pan de Calatrava con el que se vive en la B. Volvieron Curto, Armando y Josema pero se lesionó Chumbi en el calentamiento. El Murcia ganó sin su mejor delantero pero sigue encajando goles en todos los partidos.
Esto va de ganar, de llenar la barriga cada domingo, si es posible con tres puntos mejor que con uno, y el Murcia ganó por fin el primer partido. Sin florituras, sin artificios, tirando de menú, la tribu grana durmió feliz anoche con el estómago lleno después de mucho tiempo.
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